Sociedades Holding: OPTIMIZACIÓN DE PATRIMONIOS FAMILIARES

March 17, 2015

 

 

Recientemente han sido varias las consultas que han llegado a nuestro despacho acerca de este tipo de sociedades, y es que la sociedad holding presenta características fundamentales de cara a ser considerada como un vehículo óptimo para la gestión de la empresa familiar.

 

A lo largo de la vida de un proyecto emprendedor se suceden fases de desarrollo y de recesión, se afrontan cambios en los mercados y en el entorno. Las empresas se adaptan sistemáticamente a los distintos retos y resuelven los problemas de financiación, de desarrollo de nuevos negocios, de protección de patrimonio o de optimización fiscal según se les van presentando. Tras varios años de lucha, el resultado es, muchas veces, un complejo entramado de empresas, con participaciones cruzadas, operaciones entre compañías que no responden a necesidades del negocio, con dificultades para afrontar hipotéticos procesos de sucesión, sin la posibilidad de una desinversión eficiente, etc.

 

Cada grupo y cada empresa, al igual que ocurre con las familias, son únicos aunque trabajen en un mismo sector o tengan un tamaño similar. Así, cada caso demandará soluciones concretas y especiales ajustadas a su propia realidad.

 

En el presente artículo intentaremos dar una visión global sobre cómo optimizar la fiscalidad, gestión y estructura de las empresas y patrimonios familiares a través de sociedades Holdings.

 

 

Sociedad Holding. ¿Qué es?

 

No existe una definición jurídica propiamente dicha para estas sociedades. En definitiva lo que se busca es una reorganización de un entramado de empresas de cara a optimizar la gestión de toda la estructura.

Las sociedades Holding son sociedades de cartera, es decir, su razón de ser no es la de desarrollar una actividad sino la de tenencia de participaciones de otras sociedades con el objetivo de optimizar la gestión de todas ellas y aprovechar así los numerosos beneficios fiscales y ventajas operativas.

Si bien se puede decir que además de la tenencia de participaciones de otras entidades la sociedad Holding, como es lógico, dirige y gestiona la actividad de aquellas a través de su posición como socio normalmente mayoritario de las mismas.

La sociedad Holding se caracteriza por tener una estructura y un crecimiento horizontal, es decir, se eliminan las filiales y cadenas de filiales, es lo que coloquialmente se conoce como “estructura o modelo de peine”.

 

Problemática de estructuras empresariales mal diseñadas

Son muchos los inconvenientes que habitualmente presentan los entramados empresariales de naturaleza familiar.

 

A continuación vamos a desarrollar los problemas principales que presentan.

  • Se limita la deducción por reinversión de beneficios extraordinarios ya que si una de nuestras sociedades obtiene rentas por la transmisión de un elemento patrimonial sujeto al supuesto de deducción, pero es otra de las empresas del grupo la que invierte en nuevos elementos patrimoniales, no podrá aplicarse la deducción mencionada; situación que se evitaría a través del régimen de consolidación fiscal propio de las sociedades Holding.

 

  • Se limita la posibilidad de poder compensar pérdidas entre sociedades: queda claro que es mucho más beneficioso tributar por el beneficio neto del conjunto de las empresas familiares que hacerlo de forma individualizada, ya que en este último caso la empresa que genere beneficios no podrá compensarse las pérdidas de la empresa que sí las genere, estando ésta limitada además al hecho de que en los 15 años siguientes pueda generar los beneficios suficientes con los que hacer la compensación.

 

  • Se limita la aplicación de todos aquellos beneficios fiscales que son susceptibles de ser aprovechados por una sociedad mercantil, en el sentido de que a través de una sola sociedad será esta la única obligada a cumplir los requisitos, mientras que intentar aplicarlos de forma individual a cada una de las sociedades implica el riesgo de que alguna de ellas no cumpla con los mínimos exigidos.

 

  • Confusión de patrimonio afecto y no afecto: supongamos que una de las empresas familiares ha ido generando beneficios con el tiempo y para evitar repartir dividendos a los socios, por el coste fiscal que ello supone, decide ser ella misma quien reinvierta los beneficios en elementos que nada tienen que ver con la actividad que desarrolla, elementos que a efectos prácticos corresponden al patrimonio privado de la familia. En este momento la sociedad en cuestión está mezclando dentro de su activo bienes afectos a la actividad y bienes no afectos. ¿Cuál es el riesgo en esta situación? En el momento en la que la sociedad se vea inmersa en posibles deudas frente a terceros a las que en un determinado momento no pueda hacer frente el patrimonio que responde de dichas deudas es la totalidad del mismo, es decir, el afecto y el no afecto, con el consiguiente riesgo a ser embargado en subasta judicial.

 

  • Crecimiento vertical de la estructura empresarial: supongamos que una de nuestras sociedades consigue beneficios que quiere reinvertir en un modelo de negocio nuevo. Las alternativas que se suelen seguir en este tipo de situaciones son la de:

 

1.- Que sea la sociedad quien reinvierta directamente sus beneficios en la nueva actividad generando así una mezcla de actividades de distinta naturaleza con la correspondiente mezcla de contabilidades y las complicaciones sobrevenidas en la gestión.

 

2.- Que reparta los beneficios a los socios y que sean estos a través de ellos mismos o de nuevas sociedades quienes reinviertan los beneficios, con el consiguiente coste fiscal en el reparto de dividendos a socios.

 

3.- Lo más habitual es que sea la sociedad la que cree una filial de tal forma que sea esta última quien desarrolle la actividad. Esto a la larga va a generar un crecimiento en vertical de la estructura empresarial, siendo este modelo menos eficiente y más confuso en comparación al crecimiento horizontal propio de una estructura holding (modelo de peine)

                                                          

Objetivos y ventajas de la reorganización de un entramado empresarial en estructura Holding

Una vez analizado los problemas de tener una estructura empresarial planificada de forma incorrecta vamos a centrarnos en los objetivos a seguir para corregir la situación:

- Dirección centralizada de la empresa desde la sociedad Holding.

- Aprovecharnos de los beneficios de la economía de escala (reducción de costes) al poder  la sociedad Holding prestar determinados servicios de forma conjunta al resto de empresas.

 

- Compartimentación de riesgos: la idea es crear una sociedad patrimonial paralela a las demás donde aglutinemos todo el patrimonio privado familiar consiguiendo así que quede este libre del riesgo a ser embargado por las deudas frente a terceros del resto de sociedades.

 

- Rebajar y/o diferir la fiscalidad de los beneficios obtenidos por toda la estructura a través de la aplicación del régimen especial de consolidación fiscal.

 

Régimen especial de consolidación fiscal

 

Dada la importancia de su implementación en la estructura holding que estamos analizando merece este régimen ser tratado aparte.

 

Se trata de un régimen especial de aplicación voluntaria que permite a un grupo de sociedades ser consideradas un único sujeto pasivo a efectos del Impuesto de Sociedades, de ahí que el resultado sujeto a tributación sea el obtenido en conjunto por las sociedades integrantes del grupo.

 

A efectos de este régimen se entenderá por grupo fiscal el conjunto de sociedades anónimas, limitadas y comanditarias por acciones residentes en España, formado por una sociedad dominante y todas las sociedades que sean dependientes de aquella. Asimismo, podrán ser consideradas como sociedades dominantes aquellas entidades con personalidad jurídica y que estén sujetas y no exentas al Impuesto sobre Sociedades.

No podrán formar parte de los grupos de sociedades las entidades que gocen de exención por el Impuesto de Sociedades, las que al cierre del ejercicio se encuentren en situación de concurso,  las incursas en la situación patrimonial prevista en el Art. 363 de la Ley de Sociedades de Capital, ni las que se encuentren en situación de disolución como consecuencia de que las pérdidas reduzcan el patrimonio a menos de la mitad de su capital social, aun cuando no tuvieran la forma de sociedades anónimas, a menos que con anterioridad a la conclusión del ejercicio en el que se aprueban las cuentas anuales esta última situación hubiese sido superada.

Tampoco podrán formar parte del grupo las sociedades dependientes que estén sujetas a un tipo de gravamen diferente al de la sociedad dominante.

Por otra parte se entiende por sociedad dominante aquella que posea dominio directo o indirecto de al menos el 75% del capital social de otra u otras sociedades, el primer día del período impositivo en que sea de aplicación este régimen, o de al menos el 70% si se trata de sociedades cuyas acciones están admitidas a cotización en un mercado regulado, y siempre que dicha participación se mantenga durante todo el período impositivo.

Por otro lado la sociedad dominante no puede ser dependiente de ninguna otra residente en España ni estar sometida al régimen de Agrupaciones de Interés Económico ni al régimen de las Uniones Temporales de Empresas.

En lo que respecta a las empresas de reducida dimensión podrán tener la consideración de dominante siempre que el volumen global de las operaciones de todas las sociedades del grupo sea inferior a 8 millones de euros.

Con la nueva reforma fiscal se han introducido varias novedades respecto de este régimen, entre las que destacamos en primer lugar la nueva exigencia en la configuración del grupo fiscal de que se posea la mayoría de los derechos de voto de las entidades incluidas en el perímetro de consolidación y, en segundo lugar, que se permita la incorporación en el grupo fiscal de entidades indirectamente participadas a través de otras que no formaran parte del grupo fiscal, como puede ser el caso de entidades no residentes en territorio español.

 

Paso a paso

 

Veamos ahora los pasos que hemos de seguir para reestructurar el entramado empresarial:

1.- Constitución de la sociedad Holding: los socios miembros de la familia aportarán en la constitución todas sus participaciones a la nueva sociedad (canje de valores) de tal manera que la nueva sociedad pasará a ser socio del resto de empresas y los miembros de la familia seguirán conservando su participación en el entramado pero esta vez a través de una única sociedad, la matriz.

 

2.- Creación de una sociedad patrimonial: se trata como ya explicamos antes de compartimentar riesgos. La idea es reorganizar el patrimonio inmobiliario no afecto a la actividad empresarial mediante la incorporación a una sociedad patrimonial, a través de una escisión total o parcial, que pueda gestionarlo al margen de los riesgos inherentes a la actividad en sí. Recordemos que se trata del ahorro de la familia reinvertido en inmuebles y que por tanto debe ser protegido.

 

3.- Aplicación de un régimen fiscal neutral, de tal forma que tanto el canje de valores como todo el movimiento de patrimonio entre las sociedades en la fase de reestructuración no devengue cargas tributarias de ningún tipo, ni para la sociedades ni para los socios, como así ocurriría aplicando el régimen general del Impuesto de Sociedades.

 

Esta neutralidad fiscal la conseguiremos a través de la aplicación del régimen especial de fusiones, escisiones, aportaciones de activos y canje de valores.

 

Conclusiones

En definitiva las sociedades Holding presentan numerosas ventajas no sólo desde un punto fiscal sino también operativo. A modo de resumen:

  • Se facilita la diversificación y el crecimiento a través de la adquisición de participaciones en nuevas sociedades, las cuales podrán ser gestionadas de forma independiente a las demás siguiendo siempre la “estructura de peine”, de la que ya hemos hablado.

 

  • Se facilita la desinversión, que será tan simple como llevar a cabo la enajenación de las participaciones de cualquiera de las sociedades que forman la estructura sin que ninguna otra filial o inversión se vea afectada.

  • Será posible una gestión centralizada y coordinada de todas las sociedades a través de un único consejo de administración simplificando así los recursos humanos de los que debemos disponer, amén de la posibilidad de poder prestar servicios de forma uniforme a las distintas filiales, o de contratarlos la matriz en el mercado como un único interlocutor y luego repercutirlos al resto de filiales, con la consiguiente reducción de costes (véase por ejemplo la contratación de determinados suministros o la contratación de servicios, fiscales, laborales, contables o jurídicos)

  • La imagen de grupo se verá muy reforzada mediante la elaboración del balance consolidado, permitiendo mostrar el verdadero potencial y dimensión real del grupo frente a bancos, instituciones y terceros.

  • Todos los beneficios fiscales que los socios puedan aplicarse por su relación con la sociedad (véase por ejemplo el Impuesto de Sucesiones y Donaciones) serán más fáciles de conseguir al estar aquellos “colgando” únicamente de la empresa matriz, simplificando mucho la situación de cara a analizar el supuesto de hecho.

  • El reparto de dividendos y la financiación de nuevas actividades será menos costoso fiscalmente ya que como explicamos al inicio no será necesario repercutir los beneficios directamente al socio de cara a que puedan reinvertirlos en nuevas actividades o en su patrimonio particular. A estos efectos debemos recordar que entre sociedades se aplica la deducción por doble imposición, no existiendo esta entre sociedades y personas físicas.

 

Para mayores informaciones y consultas, no duden en ponerse en contacto con nuestro despacho:

e-mail: asesoria@orbis-corporacion.com

tlf.: 91 02 50 719

móvil: 645 96 80 93

 

 

 

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