La Declaración de la Renta y los Autónomos

June 3, 2014

Los trabajadores autónomos, como cualquier otro contribuyente que haya obtenido rentas sujetas al IRPF, están obligados a presentar la declaración de la renta siempre que al menos tengan rentas superiores a 1.000 euros (sumando rendimientos íntegros del trabajo, del capital o de actividades económicas, así como ganancias patrimoniales) o pérdidas patrimoniales de cuantía superior a 500 euros, en tributación individual o conjunta.

 

Una de las primeras dificultades a las que se enfrenta el trabajador autónomo es que Hacienda, al contrario de lo que ocurre con los trabajadores por cuenta ajena (para quien Hacienda suele tener toda la información fiscal facilitada por las empresas donde trabajan), no disponen de datos fiscales actualizados con sus rendimientos por la actividad profesional o empresarial que desempeñan, es decir, información sobre gastos e ingresos.

 

Así que llegados a este punto toca armarse de valor, hacer acopio de toda la documentación contable de la que dispongamos, y ponerse manos a la obra.

 

Trabajadores en estimación directa normal o simplificada

Este método de estimación sigue parámetros muy similares al Impuesto de Sociedades, es decir, se calculan los ingresos brutos (sin contabilizar el IVA, que recordemos que ni es ingreso ni es gasto a ningún efecto pues el autónomo actúa como mero intermediario en su recaudación y liquidación) y se restan los gastos fiscalmente deducibles.

 

Cabe recordar en este punto que tenemos que diferenciar lo que son gastos contables y lo que son gastos fiscalmente deducibles. Un ejemplo son las amortizaciones, las cuales pueden estar sujetas a libertad en su uso a nivel contable pero limitadas a efectos fiscales, diferencias que por supuesto hay que regularizar. Otro ejemplo significativo son las multas de tráfico o sanciones administrativas las cuales no podemos deducir en nuestra declaración.

 

Una vez que tenemos el resultado neto solo queda comprobar si podemos aplicarnos reducciones de algún tipo. Hay dos que no se calculan automáticamente y que pueden ser muy interesantes, las cuales, por su gran importancia, pasamos a transcribir según vienen redactadas en la ley:

 

- Reducción por mantenimiento o creación de empleo: “En cada uno de los períodos impositivos 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014, los contribuyentes que ejerzan actividades económicas cuyo importe neto de la cifra de negocios para el conjunto de ellas sea inferior a 5 millones de euros y tengan una plantilla media inferior a 25 empleados, podrán reducir en un 20 por 100 el rendimiento neto positivo declarado, minorado en su caso por las reducciones previstas en el artículo 32 de la LIRPF, correspondiente a las mismas, cuando mantengan o creen empleo.

 

A estos efectos, se entenderá que el contribuyente mantiene o crea empleo cuando en cada uno de los citados períodos impositivos la plantilla media utilizada en el conjunto de sus actividades económicas no sea inferior a la unidad y a la plantilla media del período impositivo 2008.

 

El importe de la reducción así calculada no podrá ser superior al 50 por ciento del importe de las retribuciones satisfechas en el ejercicio al conjunto de sus trabajadores.

 

La reducción se aplicará de forma independiente en cada uno de los períodos impositivos en que se cumplan los requisitos.

 

Para el cálculo de la plantilla media utilizada a que se refiere el apartado 1 anterior se tomarán las personas empleadas, en los términos que disponga la legislación laboral, teniendo en cuenta la jornada contratada en relación con la jornada completa y la duración de dicha relación laboral respecto del número total de días del período impositivo.

 

No obstante, cuando el contribuyente no viniese desarrollando ninguna actividad económica con anterioridad a 1 de enero de 2008 e inicie su ejercicio en el período impositivo 2008, la plantilla media correspondiente al mismo se calculará tomando en consideración el tiempo transcurrido desde el inicio de la misma.

 

Cuando el contribuyente no viniese desarrollando ninguna actividad económica con anterioridad a 1 de enero de 2009 e inicie su ejercicio con posterioridad a dicha fecha, la plantilla media correspondiente al período impositivo 2008 será cero.

 

Cuando el contribuyente no viniese desarrollando ninguna actividad económica con anterioridad a 1 de enero de 2009 e inicie su ejercicio en 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 ó 2014, y la plantilla media correspondiente al período impositivo en el que se inicie la misma sea superior a cero e inferior a la unidad, la reducción establecida se aplicará en el período impositivo de inicio de la actividad a condición de que en el período impositivo siguiente la plantilla media no sea inferior a la unidad.

 

El incumplimiento de este requisito implica la no aplicación de la reducción en el período impositivo de inicio de su actividad económica, debiendo presentar una autoliquidación complementaria, con los correspondientes intereses de demora, en el plazo que medie entre la fecha en que se incumpla el requisito y la finalización del plazo reglamentario de declaración correspondiente al período impositivo en que se produzca dicho incumplimiento.”

 

- Inicio de actividad posterior a 2013 con resultado neto positivo: “Podrán reducir en un 20 por ciento el rendimiento neto reducido en el primer período impositivo en que el mismo sea positivo y en el período impositivo siguiente.

 

Se entenderá que se inicia una actividad económica cuando no se hubiera ejercido actividad económica alguna en el año anterior a la fecha de inicio de la misma, sin tener en consideración aquellas actividades en cuyo ejercicio se hubiera cesado sin haber llegado a obtener rendimientos netos positivos desde su inicio.

 

Cuando con posterioridad al inicio de la actividad a que se refiere el párrafo primero anterior se inicie una nueva actividad sin haber cesado en el ejercicio de la primera, la reducción prevista en este apartado se aplicará sobre los rendimientos netos obtenidos en el primer período impositivo en que los mismos sean positivos y en el período impositivo siguiente, a contar desde el inicio de la primera actividad.

 

La cuantía de los rendimientos netos a que se refiere este apartado sobre la que se aplicará la citada reducción no podrá superar el importe de 100.000 euros anuales.

 

No resultará de aplicación la reducción prevista en este apartado en el período impositivo en el que más del 50 por ciento de los ingresos del mismo procedan de una persona o entidad de la que el contribuyente hubiera obtenido rendimientos del trabajo en el año anterior a la fecha de inicio de la actividad.”

 

Trabajadores en estimación objetiva

Este método de estimación funciona mediante módulos legalmente establecidos, sin tener en cuenta el resultado neto de nuestra explotación o actividad. Es decir, aquel que tenga un restaurante, por ejemplo, y este acogido a este régimen, tributará en función del número de mesas y sillas que tenga, longitud de barra de bar o superficie del local, entre otros.

 

Será el propio programa PADRE el que hará el cálculo automático en función de los datos respecto a las características del negocio que nosotros introduzcamos. Aspectos como la población del municipio donde ejercemos nuestra actividad, el tamaño de nuestra empresa o la tipología de actividad que desarrollemos influyen a la hora del cálculo de los índices correctores que se vayan a aplicar.

 

También aparecen incentivadas el mantenimiento y creación de empleo así como nuevas inversiones.

 

Sobre el resultado final de nuestros rendimientos de actividades económicas podrán aplicarse cualesquiera reducciones y deducciones aplicables al común de los contribuyentes, sin distinción alguna.

 

El que nos salga a pagar o a devolver dependerá de la diferencia entre el resultado final de la declaración y todas aquellas cantidades que ya hayamos ingresado a cuenta a través del modelo 130 o 131, según el caso, y todas las retenciones que nuestros clientes nos hayan ido practicando sobre las facturas. Estas cantidades deben ser introducidas a mano por nosotros, pues es información que la Agencia Tributaria no descarga sobre nuestros datos fiscales, pero que a posteriori puede revisar para comprobar que lo declarado, liquidado y retenido es coincidente.

 

También es conveniente solicitar a Hacienda los  datos fiscales, especialmente en el caso de profesionales que efectúan retenciones, ya que nos aportan una información que nos indica lo que sabe Hacienda de nosotros a través de nuestros clientes, en concreto quienes han pagado a Hacienda esas retenciones que nosotros hemos practicado en nuestras facturas.

 

Así que sin más les deseamos lo mejor, no sin antes recordarles que, si se ven en dificultades, consulten con un asesor.

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TLF.: 91 02 50 719

asesoria@orbis-corporacion.com

 

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